En pocas ocasiones, como al acercarse a sus poemas, se tiene tan fuertemente la sensación de estar asistiendo tanto a un acontecimiento completamente claro e inteligible como, a su vez, abierto a esa oscuridad de los misterios fundamentales de la existencia, oscuridad que sólo al finalizar el poema y adentrarse en ellos se va transformando en luz y sabiduría. ¿Cómo se consigue que la inteligibilidad y la figuración sean, en el fondo, la puerta del misterio?
Quizá muchas personas tienen hoy una idea equivocada del Misterio: lo imaginan en otro ámbito, separado de nuestra vida diaria, como si nosotros estuviésemos aquí abajo y Él allá arriba, como en «El entierro del Conde de Orgaz»; y en realidad el Misterio está aquí, con nosotros, entretejido en nuestras vidas, detrás de cada cosa. Todo cuanto existe es una posible puerta hacia Él. Ahí lo tenemos, «detrás del invisible umbral del aire», como dije en un poema ya antiguo.
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